"Al final, ¿Cómo es el asunto? ¿Uno va llevando su vida adelante, o la vida se lo lleva por delante a uno?". Mafalda
Hay un sobrio grupo de whatsapp que incluye tíos, primos, padres y hermanos de la familia de mi papá. En este no se comparten cadenas de oración, pleitos o platicas, tampoco se organizan reuniones, la mayoría de las veces funciona en un lapso de 6:00 a 9:00 a.m siempre con los mismos mensajes "Buenos días" y algunos nunca todos contestan "buenos días", si la ocasión y el clima lo ameritan el saludo puede ir incluido de un emoticon de sol o viento.
Rara vez ocurren eventos que deben ser mencionados, la semana pasada el fue uno de ellos pues falleció Quino el creador de Mafalda. Había una foto que citaba "Adiós a Quino" a la que mi papá contesto "ósea que si, si pasa el tiempo..." En mi caso no fue Mafalda mi primer acercamiento a tan grande dibujante, mi papa tenia 2 libros con dibujos de el y me encantaban. Me llamaba mucho la atención esa invitación sarcástica que tenia a la rebeldía, ese cuestionamiento a la verdad colectiva que en mi caso marco la diferencia en mi manera de pensar y de leer.
Fue Quino el primero pero pase entre infancia y adolescencia leyendo libros que cuestionaban el sistema, algunos muy rebeldes y otros que buscaban en su accionar diario ser parte del "cambio", igual pasaba por las vidas ejemplares o por las burdas explicaciones históricas de Rius. Muchos citaban un sistema opresor "ideológico" y otro "punitivo", del primero siempre lo dude, me parecía ridículo que el mundo viviera consternado por que 2 potencias querían destruir el mismo mundo donde vivían solo por que ambos creían en sistemas económicos totalmente opuestos. Del punitivo hacia uso de mi cerebro reptilico e irónicamente consultaba a mi papá "solo los que rompen la ley sufren en lo punitivo".
Pase mi vida "intentando" implementar estas ideas que cuestionaban el sistema en el mejor de los casos que cuestionaran a los demás y digamos que las acentué un poquito en la adolescencia, para no hacerles el cuento largo concluí la preparatoria y la universidad después de 6 escuelas diferentes. Aprendí y me divertí mucho, también perdí mucho el tiempo e hice sufrir a propios y ajenos pero el sistema siguió ahí, intacto. Entre a trabajar a la industria y supuse que con capital, globalización e intelecto era momento de vibrar al mundo, pero tampoco fue así y el sistema siguió ahí, intacto. En esta ultima no hice sufrir a nadie y al contrario sentí el rigor en repetidas ocasiones del poder en contra de uno, en algunas ocasiones me sentí igual que en tiempos de guerra fría.
La opción a estar de un lado u otro del sistema o de cuestionarlo a muerto, las redes sociales han terminado de manejar las masas, ni los libros, ni los dibujitos tuvieron el poder de un like. Basta con estudiar el comportamiento humano y hacer un logaritmo para poder controlar los pensamientos de propios y extraños, hoy solo hay un lado y es del que le pague a las redes sociales, dejamos de ser seres pensantes y nos convertimos en productos.
El comentario de mi padre iba enfocado al tiempo que pasamos en la tierra pero no estaba equivocado, pensar ha caducado, cuestionar ya no funciona.